Lo correcto y lo incorrecto
La implementación del Programa Nacional de Asistencia Solidaria “Pensión 65” se hizo con la finalidad de asistir a personas de 65 años de edad o mayores que viven en situación de pobreza en áreas urbanas o rurales, que no cuentan con una pensión ni son beneficiarios de algún programa social, con excepción del Seguro Integral de Salud (SIS) y del Programa Nacional de Movilización para la Alfabetización (PRONAMA). Es decir, busca de alguna manera paliar la extrema pobreza en la que viven no pocos de nuestros compatriotas considerados adultos mayores.
Entre los requisitos para acceder a la Pensión 65 no figura el no tener algún grado de parentesco con alguna persona pública, sea esta política, farandulera o de otro campo de acción. Considerando lo anterior, la pensión otorgada a la señora Digna Sánchez Navarro de Espinoza no tiene por qué ser desestimada, sin embargo, el hecho de ser abuela de la vicepresidenta y congresista Marisol Espinoza ha llevado a considerar su afiliación como grave irregularidad por algunos medios de comunicación y por un sector de la opinión pública.
En todo caso, lo que debería llamar la atención es la condición, ya probó, en la que vive la señora en mención; siendo abuela de una persona que goza de una buena situación económica. Qué es lo que quiere demostrar la vicepresidenta al retirarse del padrón a una pariente cercana, su probidad como política o su valor como persona. Son interrogantes que merecen ser tomadas en cuenta.
El que no la debe no la tema, reza un proverbio popular. Con la actitud adoptada por la vicepresidenta se quiere acaso polarizar la política de lo humanitario, desviar la atención de la verdadera actuación política de la señora Espinoza. Tendría, en todo caso, que hacer un análisis de la situación real de su abuela y dejarse de clichés como el ya harto conocido: “en aras de la transparencia”, que suena falso en un país como el nuestro en donde la política convive con la corrupción y la mentira.
Demuestre su valor, señora Espinoza, asistiendo a su abuela si es que no quiere que ella acuda al Estado para poder vivir de manera digna, en honor a su nombre.
Entre los requisitos para acceder a la Pensión 65 no figura el no tener algún grado de parentesco con alguna persona pública, sea esta política, farandulera o de otro campo de acción. Considerando lo anterior, la pensión otorgada a la señora Digna Sánchez Navarro de Espinoza no tiene por qué ser desestimada, sin embargo, el hecho de ser abuela de la vicepresidenta y congresista Marisol Espinoza ha llevado a considerar su afiliación como grave irregularidad por algunos medios de comunicación y por un sector de la opinión pública.
En todo caso, lo que debería llamar la atención es la condición, ya probó, en la que vive la señora en mención; siendo abuela de una persona que goza de una buena situación económica. Qué es lo que quiere demostrar la vicepresidenta al retirarse del padrón a una pariente cercana, su probidad como política o su valor como persona. Son interrogantes que merecen ser tomadas en cuenta.
El que no la debe no la tema, reza un proverbio popular. Con la actitud adoptada por la vicepresidenta se quiere acaso polarizar la política de lo humanitario, desviar la atención de la verdadera actuación política de la señora Espinoza. Tendría, en todo caso, que hacer un análisis de la situación real de su abuela y dejarse de clichés como el ya harto conocido: “en aras de la transparencia”, que suena falso en un país como el nuestro en donde la política convive con la corrupción y la mentira.
Demuestre su valor, señora Espinoza, asistiendo a su abuela si es que no quiere que ella acuda al Estado para poder vivir de manera digna, en honor a su nombre.
El papel de la educación en nuestro país
A lo largo de la historia la educación ha jugado un papel determinante en la forma de vida y situación del hombre dentro de la sociedad en la que le ha tocado estar inmerso.
En el Perú antiguo, así como en todos los pueblos primitivos, la educación se ha desarrollado de manera espontánea y colectiva, evidenciando este último rasgo el carácter social de la misma; así como el propósito de mantener el orden cultural que poseían y al que pertenecían. Se parte de un sistema en el que el hombre pasa de cazador a agricultor para luego desenvolverse en la ganadería. Por lo tanto, las tribus o clanes (Ayllus) deberían formar a sus miembros en cada una de estas actividades, es decir, se enseñaba para la vida y “el deber ser” era el ideal pedagógico en el cual estaba la raíz del hecho educativo , inspirándose en el desarrollo de la realidad emergente y las necesidades humanas.
Con el devenir histórico la dinámica social ha cambiado y el ideal pedagógico también. La educación se ha convertido en vehículo para fortalecer las diferencias a través de una competencia desleal y desigual, aunque se diga lo contrario y figure en el papel el fin integrador de la misma.
Se afirma que la educación apoyada en el conocimiento prepara al hombre a fin de mejorar su presente y preparar su futuro. Observemos entonces el trabajo educativo: ¿Se enseña al estudiante a pensar, a tomar decisiones? ¿Se trabaja en base a proyectos acordes a la realidad de cada escuela, de cada grupo de estudiantes? ¿Se desarrolla el hábito lector?
Es grande aún la brecha existente en el quehacer educativo de las escuelas públicas y privadas. En las últimas encontramos niños y jóvenes con muchas más posibilidades de desarrollar capacidades, habilidades y destrezas de manera efectiva. Estudiantes que dominan una segunda lengua, que son capaces de emitir juicios de valor, que saben redactar un ensayo, que tienen nociones de economía, que saben lo importante que es el ahorro y la inversión, que tienen la oportunidad de hacer intercambios culturales. Ellos serán los futuros empresarios, administradores; no solo dueños de un capital sino dueños del conocimiento que han ido construyendo a lo largo de su vida como estudiantes y miembros de un grupo humano favorecido.
Repensemos una educación democrática, una educación que haga efectivos los fines del proyecto educativo nacional, a fin de formar jóvenes capaces de contribuir mediante su conocimiento y la vivencia de valores al desarrollo de nuestro país.
El reto a enfrentar por el sistema educativo peruano es elevar la calidad con equidad, lo que implica atender la pobreza y la pluriculturalidad, en donde no exista más esa gran diferencia entre escuela pública y privada. Solo así podremos afirmar que la educación ha cumplido su papel integrador y democrático.
En el Perú antiguo, así como en todos los pueblos primitivos, la educación se ha desarrollado de manera espontánea y colectiva, evidenciando este último rasgo el carácter social de la misma; así como el propósito de mantener el orden cultural que poseían y al que pertenecían. Se parte de un sistema en el que el hombre pasa de cazador a agricultor para luego desenvolverse en la ganadería. Por lo tanto, las tribus o clanes (Ayllus) deberían formar a sus miembros en cada una de estas actividades, es decir, se enseñaba para la vida y “el deber ser” era el ideal pedagógico en el cual estaba la raíz del hecho educativo , inspirándose en el desarrollo de la realidad emergente y las necesidades humanas.
Con el devenir histórico la dinámica social ha cambiado y el ideal pedagógico también. La educación se ha convertido en vehículo para fortalecer las diferencias a través de una competencia desleal y desigual, aunque se diga lo contrario y figure en el papel el fin integrador de la misma.
Se afirma que la educación apoyada en el conocimiento prepara al hombre a fin de mejorar su presente y preparar su futuro. Observemos entonces el trabajo educativo: ¿Se enseña al estudiante a pensar, a tomar decisiones? ¿Se trabaja en base a proyectos acordes a la realidad de cada escuela, de cada grupo de estudiantes? ¿Se desarrolla el hábito lector?
Es grande aún la brecha existente en el quehacer educativo de las escuelas públicas y privadas. En las últimas encontramos niños y jóvenes con muchas más posibilidades de desarrollar capacidades, habilidades y destrezas de manera efectiva. Estudiantes que dominan una segunda lengua, que son capaces de emitir juicios de valor, que saben redactar un ensayo, que tienen nociones de economía, que saben lo importante que es el ahorro y la inversión, que tienen la oportunidad de hacer intercambios culturales. Ellos serán los futuros empresarios, administradores; no solo dueños de un capital sino dueños del conocimiento que han ido construyendo a lo largo de su vida como estudiantes y miembros de un grupo humano favorecido.
Repensemos una educación democrática, una educación que haga efectivos los fines del proyecto educativo nacional, a fin de formar jóvenes capaces de contribuir mediante su conocimiento y la vivencia de valores al desarrollo de nuestro país.
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