Contigo a la eternidad

Artículos de Educación


Experiencia metodológica

La aplicación de métodos y técnicas adecuados al quehacer educativo ha sido y es la principal preocupación del maestro de escuela, quien constantemente se cuestiona, al ver los resultados obtenidos por sus estudiantes, si está yendo por el camino correcto o necesita replantear los procedimientos de ‘enseñanza’.

Existe variedad de métodos y técnicas y distintas formas de categorizarlos, sin embargo, esto no impide que el maestro haga uso de su creatividad y recreación, a fin de reinventarse un método o técnica que no necesariamente esté dentro de alguna de las categorías ya conocidas.

La finalidad del quehacer del maestro es lograr que sus estudiantes aprendan a aprender y que el conocimiento que adquiera sea significativo en tanto le sirva para hacerlo crítico, creativo, capaz de solucionar los problemas que la vida le plantee.

Frente a esta exigencia, el maestro tiene el camino libre para aplicar en el aula métodos y técnicas que permitan alcanzar los objetivos trazados a fin de desarrollar en los estudiantes capacidades, habilidades y actitudes para desenvolverse con eficacia en la sociedad en la que están inmersos, teniendo en cuenta que esta es la característica esencial del método.

La experiencia permite afirmar que en una sesión de clase se puede aplicar más de un método y técnica, manteniendo  una secuencia lógica de acciones que conduzca al aprendizaje significativo. Es precisamente la experiencia docente la que lleva a señalar como métodos aplicables, aquellos que dirijan el aprendizaje del estudiante hacia determinados objetivos.

Considerando que el método es el conjunto de acciones y técnicas lógicamente coordinadas, estas deben hacer viable y funcional el método.

Basándose en la experiencia docente, las técnicas mencionadas a continuación responden a ese objetivo:

Ø     Intercambio de roles. El estudiante asume el rol del maestro y es quien, interactuando con un compañero, clarifica conceptos, ejemplifica, formula preguntas y absuelve las dudas que su compañero pueda tener en relación al tema tratado.

Finalizada esta secuencia, el compañero que asumía el rol de estudiante adopta el papel de maestro; desarrollándose así los procesos cognitivos básicos de percepción, atención y memoria.

Ø     Anda, ve y dile. Mantiene la motivación y la expectativa del estudiante y es útil sobre todo en sesiones - talleres que desarrollen la escritura creativa.

Como cierre de un taller de escritura creativa se les invita a salir del aula y buscar a algún miembro de su comunidad educativa a fin de contarle cómo es que ha trabajado su texto, puede ser un poema o un cuento, y a leérselo. Esta acción le permite, además de interactuar, enriquecer su texto con sugerencias que el interlocutor le pueda brindar.

Ø     Puedo aprender.  Parte de los principios fundamentales de la Pedagogía Montessori basada en la autonomía, la independencia, la iniciativa, la capacidad de elegir, el desarrollo de la voluntad y la autodisciplina.

Se busca un ambiente espacioso, el cual puede ser el patio de la escuela o la misma aula. El maestro lleva material que pueda ser percibido por los cinco sentidos o al menos, por tres de ellos, por ejemplo: material impreso, audios, hojas en blanco, colores, tarjetas, textos inconclusos, etc. Material que se distribuye en dicho ambiente y se dispone, en primera instancia, a ser visto  y manipulado

Se tiene como tarea elegir una de las actividades planteadas por el maestro, correspondiente a uno de los temas propuestos para la unidad. Luego, el estudiante elegirá el espacio que guste. Cabe indicar que, en aulas numerosas, cada espacio será ocupado por un grupo de estudiantes. Corresponde al estudiante descubrir y construir los aprendizajes, bajo la observación del maestro e interactuando con los compañeros de grupo.

Después de realizar la actividad elegida, uno de los miembros del grupo compartirá a la clase en qué consistió su trabajo, cómo lo hizo, qué aprendió, cómo aprendió y absolverá las preguntas que le formulen.

Se puede apreciar en cada una de las técnicas señaladas, rasgos de las ya establecidas. Como se mencionó al inicio, el maestro recrea y reinventa en base a la experiencia, logrando que sus estudiantes aprendan significativamente; eso es lo que cuenta.




Retos en la enseñanza de la gramática

Las clases de gramática no suelen ser del agrado de los estudiantes. Más aún si estas se imparten desde la perspectiva tradicional en la que el alumno debe memorizar una serie de contenidos descontextualizados y ajenos a sus intereses y motivaciones personales. 
      
¿Qué hacer para que esta visión del alumno cambie y descubra su valor de instrumento social?

Si bien es cierto la gramática hasta hace muy poco ha mantenido un carácter prescriptivo, siendo definida como el estudio de reglas y principios que regulan el uso de la lengua, teóricos como Noam Chomsky y Simon Dik le han dado otro matiz a esta disciplina.

Dik, por ejemplo, la aborda desde una perspectiva funcional con la que se aspira a reconocer su aplicabilidad en el análisis de diferentes aspectos del lenguaje y del uso lingüístico. Esto quiere decir que, siendo el lenguaje un instrumento de comunicación, debe partir su enseñanza  (si se puede hablar de enseñanza) de situaciones comunicativas concretas y cotidianas para los alumnos. Situaciones que susciten en ellos la necesidad de aprenderla y hacerla suya; puesto que les permitirá dar a conocer sus inquietudes,  deseos,  temores, acuerdos y desacuerdos, aspiraciones y sueños.

Entonces, nos preguntamos, ¿qué retos seremos capaces de asumir los maestros para acercarlos a esta disciplina con entusiasmo y expectativa?

En primer lugar, no olvidar sus intereses. Y, ¿cuáles son ellos? Partamos de la edad que tienen, de su perfil psicológico. Después de eso, hacer un diagnóstico de los conocimientos que poseen en torno a la gramática y estos se pueden evidenciar a través de los diálogos efectuados con los alumnos. En ellos podremos reconocer las construcciones gramaticales que elaboran cotidianamente. 

Por ejemplo,  los niños de primer grado de primaria quienes se encuentran en una etapa de comprensión de los objetos concretos (aquellos que han experimentado con los sentidos), y para quienes  los objetos imaginados o los que no han sido percibidos sensorialmente se constituyen en ajenos a su realidad, requieren de clases de gramática netamente vivenciales y dinámicas.

¿Cómo podemos, entonces, involucrarlos en una clase de sustantivos de tal manera que el conocimiento sea significativo? Mencionamos algunas estrategias que consideramos útiles en la sesión de clase:
1.    Elección de una canción que contenga muchos sustantivos relacionados con la naturaleza. Pueden ser nombres de animales, personas, frutas u otros. Esta estrategia podría usarse como motivación introductoria a la clase.
2.    Reconocimiento sensorial de aquellas palabras. Se puede llevar láminas con imágenes de los objetos o animales que no conozcan y/o llevar los objetos en mención a la clase para que los observen, los toquen, los huelan, los escuchen, si es necesario,
3.  Formulación de preguntas, por ejemplo: ¿cómo los llamas?, ¿cómo haces saber a tu mamá qué fruta quieres comer?, ¿a qué animal le tienes miedo?, etc.
4.    Presentación del tema a partir de los conocimientos que tienen acerca del mismo. Buscando en todo momento que relacionen lo nuevo con lo que observan a su alrededor, invitándolos a dar ejemplos; lo que dará cuenta de que han interiorizado el tema, desarrollando las capacidades esperadas.  
5.   Realización de actividades en el aula para fijar el conocimiento nuevo. Estas deben haber sido elaboradas, teniendo en cuenta su vocabulario, en primer lugar, para ir introduciendo posteriormente, nuevos vocablos de manera gradual.

Estos sustantivos los usarán en los textos que escriban: Un cuento acerca de la niña que le tenía miedo a la oscuridad, el gato que quería ser león, la manzana violeta, etc. No olvidando, por supuesto, la creatividad.

Siguiendo la línea de lo creativo, podemos también, valernos de las equivocaciones en las que incurren los aprendices al momento de pronunciar alguna palabra.  Se  nos viene a la mente, por ejemplo, la ocasión en la que un niño contó haberse subido al columbio cuando visitó un parque de diversiones. Sin dejar de hacer la corrección, podemos valernos de  esa palabra incorrecta y de otras más. De ahí viene la idea de crear nuevos sustantivos para objetos concretos y reales.

El maestro puede llevar dibujos de objetos y animales efectuados por niños que tengan la edad de los que participan de la clase y presentárselos a los alumnos, pidiéndoles que le pongan un nombre y que expliquen por qué lo han elegido. No siempre le atribuirán una denominación conocida, más aún si son dibujos que representan la realidad desde una perspectiva ajena, pero caerán en la cuenta de que todo lo que nos rodea debe ser llamado de alguna manera.

Lo anteriormente mencionado se ve enmarcado dentro de un aspecto lúdico, tan propio y cercano a  los niños y jóvenes también.

Con los alumnos de secundaria se puede partir de un escrito. Por ejemplo, un mensaje de msm o facebook, medios con los que están familiarizados los jóvenes. Valernos de la tecnología para atraerlos hacia el campo lingüístico es una estrategia que da buenos resultados. Lo decimos en base a la experiencia.

Todo vale en esta misión que tenemos los maestros, en la que por lo general,  somos quienes no recibimos solicitud de amistad.













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