El oscuro manto se recoge entonces, para darle pase al destello
claro, al destello vivo que aleja la pena, que aleja las sombras
que nos abrigaran por largas jornadas de infinitos números, segundo
a segundo, lentos, lentos,… lentitud eterna.
El oscuro manto se recoge entonces para darle pase a las alegrías,
a la intensa calma que rebasa al ser, que lo inunda todo
hasta trascender… en vano no fue.
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