Bailan alegres y desenfrenados los signos que expresan lo que soy y lo que quisiera ser.
Significan mi existencia y mi presencia en este círculo sinfín que
me acoge y me abandona, que me crea y me destruye;
que me inspira y desalienta y del que muchas veces quisiera huir.
Ellos me definen y me dan la categoría de ser y de existir.
Sobre ese papel blanco nace la luz y mi esperanza,
mi noche y mi inquietud.
¿Cuántas vidas puedo vivir en él?, ¿cuántos amores puedo sentir?,
¿cuántos deseos cumplir y alcanzar lo que no puedo ser
lejos de él?
Haz realidad lo que el ser supremo imaginó para mí,
haz realidad mi presencia y construye para mi el mundo en el que
me gustaría vivir.
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