Contigo a la eternidad

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El pumamut

El pumamut

Hacía mucho frío, me encontraba sola en medio de la noche cuyas fauces me tragaban de a poco, haciéndome desaparecer. Unos rugidos me hicieron volver de las profundidades sobresaltando mis ánimos. Sentía que parte de mi existencia había quedado entre las sombras.

Hice un gran esfuerzo y logré pisar con firmeza, me puse en alerta, atenta a aquel ruido que venía de algún lugar.

Caminé lentamente y me oculté entre unos arbustos que me extendían sus brazos como queriendo envolverme. Fue en ese momento que divisé a ese extraño animal. Era inmenso, imponente; parecía sacado de la imaginación.

Nunca antes lo había visto. Sentí miedo, no sabía qué hacer. Me tapé la boca para no gritar al ver que se acercaba en dirección donde yo me encontraba.

Me aferré a las ramas y a la vez miraba otro sitio donde poder ocultarme. Sudaba copiosamente, mi cuerpo se desvanecía, perdí el conocimiento…

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